Asesor Fiscal Javier Palacin

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REFORMA LABORAL: LA FLEXI-INSEGURIDAD EN EL MERCADO DE TRABAJO ESPAÑOL

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PARTE 2 – “El abaratamiento del despido”

En esta segunda parte de este Blog, me gustaría centrarme en el punto más conflictivo de esta nueva reforma laboral, que es, sin duda alguna  “el abaratamiento del despido”.

Si bien esta nueva fórmula busca “motivar” al empresario para que a la hora de contratar a un nuevo empleado, “se le recompense” con un contrato fijo (y no uno temporal, algo común en la España del siglo XXI que, en los últimos años, se ha acentuado aún más, si cabe, por la crisis), este pasa por reducir la indemnización por despido improcedente de 45 a 33 días por año trabajado, con un tope máximo de dos años de salario.

Hasta ahora, la vía más utilizada por el empresarioreforma_laboral_2 para el despido era el conocido como despido disciplinario improcedente, o ‘despido exprés’, que pagaba 45 días por año, con un máximo de 42 mensualidades. En otras palabras, una forma de despido libre, pero más cara: el empresario no tenía que alegar ninguna causa para proceder al despido, procediendo a realizarse este de manera inmediata, a condición de que el trabajador recibiese lo establecido por los sindicatos.

En España, los despidos exprés se habían convertido en algo habitual, representando un 60 por ciento del total. Entre las razones destacaban, por un lado, la voluntad de ahorrarse los costes del juicio, y por otro, evitar los “incómodos” salarios de tramitación, que el empresario tenía que seguir abonando al empleado hasta que el juez tomara una decisión al respecto.

La nueva ley elimina toda posibilidad de poder seguir optando a este tipo de despido, dejando como única alternativa el despido objetivo, que únicamente otorga una indemnización de 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 mensualidades.

Según se puede leer en el Boletín Oficial del Estado, el empresario podrá suspender el contrato de trabajo (despido objetivo o procedente), reducir la jornada y cambiar las funciones de sus empleados. Eso sí, tendrá que demostrar que lo ha hecho “por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción”.

Al entenderse que a partir de ahora todos los despidos estarán justificados, queda en manos del empleado el recurrir a los tribunales en caso de no estar de acuerdo. En este caso, y sólo si finalmente el el juez da la razón al trabajador (quedando demostrado que el despido no se llevó a cabo basándose en las razones nombradas anteriormente), se abriría la posibilidad de poder recibir una indemnización más alta que en ningún caso superaría los 33 días por año con un máximo de 24 mensualidades.

En cualquier caso, es necesario aclarar que para aquellos contratados antes de la puesta en marcha de la reforma, se aplicará una fórmula transitoria por la que los trabajadores podrán recibir 45 días por año trabajado hasta el momento de la entrada en vigor de la reforma.

En cualquier caso, se le reconoce más libertad de acción al empresario que, no sólo se ve beneficiado por las condiciones económicas del despido objetivo, sino también por las razones del mismo, ya que entre otras, y como hemos comentado anteriormente,  adquieren especial relevancia las causas por índole económica. De hecho, según el nuevo decreto “se entiende que se concurre en causas económicas, cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa, tales como la existencia de perdidas, actuales o previstas, o la disminución persistente de su nivel de ingresos o ventas. En cualquier caso, se entenderá que la disminución es persistente si se produce durante un periodo de tres trimestres consecutivos”.

Si bien esta nueva medida busca otorgar más estabilidad contractual, eliminando el miedo del empresario a asumir excesivos compromisos, no son pocas las voces que se han alzado en contra de esta medida calificándola de “letal”, ya que lo único que se ha realizado es cambiar el sentido de “la carga”, que pasa a estar en contra del trabajador. Con la anterior normativa el despido se consideraba improcedente si la causa no quedaba suficientemente acreditada, ahora se presume que el despido es procedente y lo que hay que demostrar es la improcedencia.

Personalmente, y aunque ya entraré más en detalle en la última parte de este Blog, considero el abaratamiento del despido una medida “impopular”, pero necesaria, que nos acerca a los estándares europeos. En Europa, ningún país contempla una indemnización por despido improcedente tan elevada, como la que hasta ahora se daba en España.

Comparando a España con los países que la rodean, nuestro país, se sitúa por encima de Suecia, donde si bien no existen las indemnizaciones por despido, estas se sustituyen por un subsidio de paro limitado (aunque muy bien administrado), que se complementa con incentivos al trabajo importante y una mayor dificultada para despedir.

En el caso alemán, la compensación por despido se sitúa en 18 mensualidades, si bien, en muchos casos, las empresas diseñan planes sociales para sus trabajadores, algo que en España se da con cuentagotas.

En cualquier caso, concluiré este Blog dedicado a la reforma laboral expresando de una forma más extensa mi punto de vista al respecto. Del mismo modo, intentaré realizar una distinción entre las medidas que, en mi opinión eran necesarias, y las que han sido más polémicas y han suscitado mayor preocupación entre la sociedad española.

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Written by javierpalacin

April 23, 2012 at 2:25 pm