Asesor Fiscal Javier Palacin

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Reflexiones sobre el Euro

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La actual crisis económica es tan grave como la falta de ideas para abordarla. Después de una década de expansión económica, la economía española afronta su cuarto año de crisis sin ver la luz al final del túnel. España sufrirá por muchos anos la crisis y tendrá que realizar un duro esfuerzo y las reformas pertinentes sino quiere que esta sea una década perdida.

Uno de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta la economía española, es el desempleo, los problemas estructurales de la economía española hacen que en momentos de contracción económica la destrucción de empleo sea más rápida que en otras economías. Somos una economía intensiva en mano de obra, así que en momentos de desaceleracion económica el mecanismos de ajuste es el de desprenderse de empleados. Quizás ahora nos toca pulgar los pecados por no haber hecho una apuesta decidida en I+D en la etapa de bonanza económica.

España cuenta con una tasa de paro por encima del 24% y que previsiblemente se mantendrá así durante al menos 3 años más. Ya que dados los mencionados problemas estructurales de la economía española, se necesita crecer por encima del 3% para generar empleo.

Más alarmante es si cabe la tasa de empleo juvenil, el 53% de los españoles menores de 30 anos no encuentra trabajo, y lo que es más preocupante están empezando a perder la esperanza de encontrarlo. Se trata de una juventud a la que se le inculco la importancia de formarse y ahora ven como las puertas al mundo laboral se les cierran. Muchos de ellos han optado por emigrar ante la falta de expectativas en España y desgraciadamente otros muchos lo tendrán que hacer. Poco futuro le espera a un país que forma a sus jóvenes para que terminen ejerciendo su profesión en el extranjero.euro

La sociedad española empieza a sentirse frustrada y desesperanzada ante el futuro que le espera, exige y reclama soluciones, unas soluciones que parece que los dirigentes no encuentran. Tampoco parece que haya una solución clara cuando un cuarto de la población activa está desempleada, las familias endeudadas y el consumo estancado. La inversión por los suelos dada la incertidumbre, el bajo consumo, y la dificultad de acceso al crédito. Respecto el gasto público, recientemente se han aprobado los presupuestos más austeros de la historia, y nuestra balanza comercial a pesar de las mejoras de los últimos anos sigue siendo deficitaria.

Y todo ello en un entorno en el que a la crisis económica se le une la crisis financiera, y la de deuda, ni hasta el economista mas agorero hubiese podido imaginar una situación así.

Claramente la situación económica de España no invita al optimismo, en este contexto cada vez surgen más voces críticas en contra del euro, quienes consideran que no hay solución a los problemas económicos de nuestro país en el marco de la moneda única.

El hecho de pertenecer al Euro conlleva una serie de compromisos de déficit y deuda, con el fin de disciplinar las economías. Sin embargo en la situación de recesión que vive España realizar políticas contractivas y de austeridad supone un suicidio económico, no es la primera vez que las políticas neoliberales de la escuela de chicago fracasan, simplemente deberíamos mirar hacia atrás y ver los ejemplos de Argentina, Chile o Rusia.

España tenía dos opciones, apostar por estimular la economía o controlar el déficit, pero el hecho de pertenecer a la Unión monetaria hace que no tengamos opción. Apostar por reducir el déficit no ha servido para calmar a los mercados ya que la prima de riesgo sigue en niveles insostenibles, sin embargo ha anulado toda posibilidad de crecimiento. Por lo que seguimos siendo un país endeudado con el agravante de nulas expectativas de crecimiento a corto plazo, en definitiva, carne de canon para los mercados.

El resultado es que durante el año 2013 España tendrá que hacer frente a unos intereses de 40.000 millones de euros, dinero que no revertirá en beneficio de la sociedad española, que ve como el estado de bienestar y los servicios públicos se deterioran. Este creciente malestar social ha sido el detonante del debate social sobre la conveniencia o no de pertenecer al euro.

Por una parte la crisis ha sacado a la luz la necesidad de reformar las instituciones europeas al verse incapaces y sin los mecanismos adecuados para poder ayudar a los países miembros en dificultades. La unión monetaria plantea un sin fin de carencias como por ejemplo el tema fiscal. Esta mayor integración requerirá de reformas y delegación de soberanía de los países a la unión europea, pero requerirá tiempo, un tiempo que España no tiene.

Por otra parte la Unión Monetaria representa a un montón de países con necesidades y realidades económicas muy diferentes. En el que va a resultar muy difícil poner de acuerdo a todos los miembros para adoptar reformas de envergadura. La propia forma en la que se ha concebido la unión es otro problema, ya que en muchos casos requiere de unanimidad a la hora de tomar decisiones de calado, lo que refleja la ineficiencia de la unión para tomar decisiones rápidas y contundentes.

El mayor reflejo esta ineficiencia es la falta de actuación del BCE en la crisis de deuda, si bien es cierto que el papel del BCE es el de controlar la inflación y no el de comprar de deuda también es cierto que las circunstancias son extraordinarias. La compra de deuda por parte del BCE es un parche y no va a solucionar los problemas pero ante la grave situación debería de actuar como cortafuegos ante los ataques especulativos que está sufriendo la deuda de los países periféricos.

En este sentido resultaría de sentido común Aunar esfuerzos entre todos los socios europeos pero la realidad es que se empiezan a oír voces críticas desde Europa a la compra de deuda soberana, a su vez la crisis de deuda está teniendo resultados muy diversos para las economías Europeas. Mientras los países periféricos están siendo hostigados por los mercados, el bono alemán, que representa a la economía más estable de la Unión monetaria se está convirtiendo en el valor refugio de Europa. Lo que permite a Alemania financiar su deuda a un coste bajísimo a pesar de que su deuda es superior a la española. Esta circunstancia puede actuar como incentivo perverso para los países que se están beneficiando de esta situación y aplazar las decisiones y reformas necesarias para salvar las economías en apuros.

Tendría mucho sentido que si compartimos una misma moneda nuestro riesgo país se unificara creando eurobonos, sin embargo esta opción de compartir el riesgo resultaría especialmente costosa para Alemania, país que rechaza esta opción contundentemente ya que se financiaría a unos intereses mayores.

Por otra parte las políticas de ajuste y austeridad como solución a la crisis financiera, que están realizando los países de la zona euro, especialmente los rescatados, están dando resultados desoladores, véase los casos de Grecia o Portugal.

Como resultado, euroescépticos y muchos sectores descontentos con la situación económica ven en la salida del Euro una opción cada vez más creíble. Salir del euro supondría la recuperación de la autoridad monetaria, permitiendo imprimir nuestra moneda propia moneda con lo que tendríamos un mayor control de la evolución económica del país atendiendo a las necesidades económicas y sociales.

La nueva peseta podría devaluarse, teniendo un efecto estimulador de las exportaciones y frenando las importaciones, el impacto dependería de la magnitud de de la eurodevaluación. Una vez realizada la devaluación, mejoraría nuestra competitividad, y sería bastante sencillo atraer de nuevo la inversión extranjera.

Resulta destacable el déficit de nuestra balanza comercial, que a pesar del contexto económico durante el año 2011 registro un déficit por cuenta corriente próximo al 4% del PIB. Sólo con una devaluación contundente se afrontaría el problema. Por otra parte el abandono del euro se podría fijar con un compromiso de vuelta una vez que la situación se haya estabilizado y con un tipo de cambio más realista a la capacidad económica de España.

Sin embargo la salida del euro representaría un cumulo de dificultades legales dado que la UME no contempla ni la salida ni la expulsión de ninguno de sus miembros, aunque sería imposible detener a un país soberano que desease abandonar el euro.

Por otra parte supondría un cambio dramático y generaría gran inestabilidad, cabe recordar que la entrada en el euro fue un proceso de adaptación de 3 anos, en el caso de salida del euro el periodo de adaptación seria de semanas.

A su vez se produciría una salida masiva de capitales, para evitar la conversión en la nueva moneda que se devaluaría inmediatamente entorno a un 30%. Evidentemente las autoridades actuarían para evitar la fuga de fondos lo que supondría un escenario muy parecido al vivido por Argentina en el 2002. Todo ello conllevaría un drástico efecto retroactivo en el consumo y la inversión.

En relación con la devaluación de la moneda sería importante mencionar que tan solo tendría un efecto temporal ya que no solucionan los problemas que tienen raíces estructurales. Las devaluaciones terminarán provocando inflación, con lo que las ganancias transitorias de competitividad irían desapareciendo y se requeriría de nuevas devaluaciones, con lo que los tipos de interés también se incrementarían.

Al igual que la devaluación supondría una mejora en la competitividad, dicha devaluación tendría efectos desastrosos en nuestra deuda externa, ya que en el supuesto de que la peseta se devaluase en un 30%, nuestra deuda se incrementaría en la misma proporción, ya que la mayor parte de nuestra deuda esta denominada en euros.

La consecuencia sería un de default, y resultaría imposible financiarse en los mercados internacionales durante unos años. La salida del euro también supondría una vuelta al riesgo cambiario, con el consiguiente inconveniente a la hora de realizar negocios en el extranjero.

Estamos ante una encrucijada, se trata de una elección colectiva que se nos plantea entre opciones malas o peores. Por una parte la salida del euro tendría unas consecuencias dramáticas en el corto plazo, tan severas como para desechar esta opción de primeras, sin embargo implantar las medidas económicas recomendadas o exigidas desde Europa parecen abocarnos al desastre y ahondarnos aun más en una crisis de muy larga recuperación y con terribles consecuencias en la sociedad española. En principio la opción de permanecer en el euro parece la menos dolorosa, pero requerirá de ajustes y cambios que vendrán dados desde Europa sin importar las consecuencias sociales.

Es muy difícil elegir entre opciones malas, solo espero que esta crisis acabe siendo una oportunidad para abordar los cambios que España lleva tanto tiempo posponiendo. La sociedad Española debe ser consciente y estar preparada para los difíciles tiempos que se avecinan, muy probablemente asistimos ante unas generaciones que van a vivir en peores condiciones que sus progenitores.

La pregunta ¿Euro si, o Euro no? No tiene respuesta, salirse del euro no parece la mejor opción, pero permanecer en el euro en estas condiciones tampoco, quizás el euro es un tren que no deberíamos haber cogido, y Europa no es ni la solución ni el problema, quizás así dejaríamos de buscar soluciones fuera para verlas dentro, las crisis son oportunidades para el cambio, quizás, si lo viésemos de este modo, podríamos salir de ella reforzados y mejorados.

Written by javierpalacin

July 30, 2012 at 10:57 am

¿Está realmente el Euro en peligro?

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euro perilEmpiezo este Blog con una pregunta que, si bien hace 2 o 3 años parecía una utopía, (llegándose a tildar de “enajenado” a cualquiera que se atreviera siquiera a plantearlo), a día de hoy no resulta ni mucho menos descabellada, sobre todo si analizamos las consecuencias de las tensiones que sufre la deuda soberana de diferentes países europeos (4 de ellos quebrados y rescatados).

Si bien hasta ahora, Merkel y compañía han podido salir adelante, el fin del Euro se atisba en un futuro cercano, si finalmente se produce el colapso de países que no podrían ser rescatados. Es el caso de Italia y España, siendo esta última el caso más preocupante. Como dijeron los expertos antes incluso de la caída de Portugal, “España es demasiado grande para caer pero al mismo tiempo, demasiado grande para ser rescatada”, lo que a grandes rasgos nos deja en una situación muy delicada.

Si finalmente se diera esta circunstancia “extrema”, el modelo europeo y sin duda su moneda, estaría cerca de desaparecer. Pero esto no lo digo yo, lo dice, por ejemplo, la revalorización del franco Suizo, el cual, se ha situado en los últimos meses en máximos históricos, actuando como valor refugio ante un futuro colapso del euro. Este incremento, del 40% en lo que va de año, está suponiendo un problema para la propia economía suiza, llegando a ser intervenida su cotización en bolsa en al menos un par de sesiones durante la pasada semana.

Sin embargo, lo que a día de hoy están tanteando e intentando anticipar los mercados, es si el modelo europeo es viable o no, analizando la posibilidad de recesión tanto en Europa como en EEUU, y evaluando el aumento en la probabilidad de default en la vieja Europa, que arrastraría a la economía global.

Europa mientras tanto, intenta inclinar la balanza de su lado mediante recortes internos en cada uno de los países miembros para reducir o limitar el endeudamiento. Para ello, Bruselas presiona a los países para que instauren los procedimientos, leyes y recomendaciones necesarias para atajar el problema. Aunque dada la gravedad del mismo, y con el objetivo de adelantarse a los mercados, Bruselas se plantea coger al toro por los cuernos de una vez por todas, convirtiendo dichas recomendaciones en decretos de ley Europeos, saltándose gobiernos incapaces de obtener mayorías, que por consiguiente retrasan la aplicación de las mismas.

Es por ello, que en el futuro, y con el objetivo de limitar el gasto reducir y el endeudamiento, veremos, cada vez más recortes en las economías europeas con el fin de atenuar el déficit. Incluso, contemplaremos un intento de uniformizar la fiscalidad comunitaria (pese a los problemas políticos que puedan representar). En definitiva, todo lo que sea necesario para trasmitir más seguridad al mercado y defender el marco comunitario.

Antes de llegar a esa situación, presumen los Europeos, que por el bien común, tocarán apretarse los cinturones y tratar de sacar pecho, pero no olvidemos los pesos específicos de las respectivas economías, donde sin duda, Francia y Alemania tendrán la llave de muchas circunstancias, como es el caso de los bonos europeos, que algunos los presentan como la salvación de todos los males.

Estas emisiones Europeas de momento se encuentran vetadas por la unión Franco-Alemana que las contemplan como el último recurso, debido a que aumentarían sus tipos a la hora de pedir dinero al exterior y desde la máxima calidad crediticia es imposible tomar esa decisión.

Por lo tanto, quedamos a la espera de los próximos pasos que dará Bruselas, y que serán determinantes para el devenir de Europa y por tanto del Euro.

Written by javierpalacin

September 8, 2011 at 11:25 am

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