Asesor Fiscal Javier Palacin

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2013, ¿recuperación o ruina?

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Comenzando el 2013, muchas son las preguntas que nos abordan y muy pocas las respuestas o nada convincentes las que nos ofrecen nuestros políticos.

La principal pregunta sería, ¿habrá rescate en 2013?

Pues siendo claros todo apunta a que no, pero todavía puede que se pida el rescate o incluso pudiera ser que nos rescaten  a la fuerza por el bien común.

 

El  pasado el Otoño, vivimos un pulso entre la troika, nuestras subastas de deuda pública y el sentimiento del mercado que apuntaba al temido default. El Gobierno vivió días de inusitada tensión, donde  Rajoy pese a no querer, estuvo a punto de solicitarlo, incluso miembros de su gabinete eran partidarios de este.

Parece ser que, tras analizar la situación y tras la llegada del ansiado rescate parcial del sector financiero que sin duda ha contribuido a relajar los tipos de las subastas de deuda pública y a alejar al menos por el momento de la opinión pública el ambiente de rescate, el mercado todavía no lo descarta.

No olvidemos que, si bien es cierto que estos días periódicos internacionales como New York Times reconocían el esfuerzo estructural español, también lo es que ponía en relieve la ineficacia a promover reformas contundentes en Italia y además arremetía con la falta de compromiso de Francia de cara a emprender reformas absolutamente necesarias. Nos  quedamos con la frase del profesor Roubini, el que nos  metió un miedo feroz con el corralito español el pasado verano, pero sin olvidar que fue de los pocos predijo la crisis subprime:

“España es un buen ciudadano pero vive en un mal barrio”.

Básicamente, si las cifras no comienzan a mejorar o mientras no se vean atisbos cuantitativos de recuperación en el horizonte, todavía podríamos vivir jornadas de nerviosismo en los mercados de deuda pública y en las bolsas del continente.

No son pocos los gestores de fondos que cuentan con posiciones en sus carteras de deuda española que ansían  altas rentabilidades en el corto plazo y que sin duda son a los que más les interesa el rescate, ya que si rescatan la economía española los “spread´s” sobre deuda pública bajaran aún más haciendo ganar a estos con las ventas otro 20% extra más.

Es sencillo, compro 10 millones en bonos cupón al 7%, ahora tres meses más tarde el mismo bono paga el 5.5%, luego mi bono en vez de valer 10 vale 10,7 y si en 3 meses el mismo bono paga cupón del 3 tras el rescate mi bono original pasará a valer 12.

Cómo son estos especuladores que obtienen rentabilidades de dos dígitos en apenas 5 meses. Hay que ver cómo funcionan las matemáticas y la presión de los medios.

Estas primeras semanas del año han amanecido con unos niveles de rentabilidad  en bonos y letras del Estado que nos recuerdan  tipos de interés de comienzos  de la crisis de renta soberana, allá por principios del 2011. Concretamente la rentabilidad en bonos y letras del Estado se han deshinchado un 30% en apenas 2 meses.

De la línea de crédito para capitalizar la banca española dañada, que inicialmente fue otorgada por la Comisión Europea con 100 billones de euros, se han dispuesto ya 40 billones para Cataluña Caixa, Banco Valencia, Novagalicia y Bankia, no olvidemos que este último es cuarto banco más grande de España, además  en las próximas semanas se destinarán a las cajas regionales un par de billones más.

El mensaje a los inversores internacionales es claro, y tras las reiteradas declaraciones del Banco Central Europeo confirmando que activará el programa de compra de deuda comunitaria en el momento que un país solicite la ayuda, parece tranquilizar momentáneamente al mercado.

No olvidemos que el tipo de interés medio ponderado del total de deuda viva de España  se encuentra a día de hoy en el 3,91%.

Cabe destacar que antes de que llegara el Mede, ya se habían tomado participaciones en Bancos y cajas Españolas por el Frob por importe de unos 28-30 billones en total.

La diferencia con las capitalizaciones anteriores es que con la llegada del Mede europeo los bancos rescatados han tenido que pasar en contrapartida además de su capital al Frob sus activos tóxicos a la Sareb, es decir el Banco Malo para entendernos.

El traspaso de activos por parte de estas entidades ha sumado 37 billones de euros lo que ha supuesto unas 89.000 viviendas y unos 240.000 préstamos y créditos inmobiliarios fallidos, colocando al banco malo como la mayor inmobiliaria de Europa.

Por el contrario la banca sana también tiene enormes paquetes inmobiliarios, según Bloomberg el total de activos en manos del conjunto del sistema financiero español asciende a 700.000 inmuebles.

La respuesta para las entidades españolas tras el traspaso ha sido inmediata y ha significando que salgan a pedir dinero al mercado y conseguirlo más barato, o al menos conseguirlo, algo que hacía muchos trimestres que no ocurría.

Incluso se ha reactivado el mercado interbancario como efecto colateral, beneficiando al resto de la banca Española, también se ha reactivado la emisión corporativa, los grandes han lanzado emisiones de deuda avalada por deuda de diferentes categorías y ha  sido adquirida rápidamente por inversores internacionales.

El Tesoro por su cuenta también  ha acelerado el programa de subastas colocando en apenas 20 días de 2013,  25.000 millones, un record sin precedente.

Son muchas las voces que han reclamado aprovechar el viento de cola y emitir subastas de deuda pública y privada.

En el horizonte cercano, lo más relevante sin duda es ver cómo se va a dar salida a los inmuebles del Banco Malo y, evidentemente, en qué condiciones. Hay que ver si efectivamente va a ser capaz de cumplir con el programa de venta impuesto por la troika.

Es decir, que todo se encuentra en stand-by, a la espera de ver como evoluciona la situación.

Esperemos que chinos y rusos vean oportunidades inmobiliarias en nuestra maltrecha economía. Los inversores internacionales a parte de dirigir su mirada a los movimientos corporativos  del sector privado y a las subastas de deuda pública se encuentran a la espera de ver si el Banco Malo funciona o no, además esperan como agua de mayo las privatizaciones que están por venir como  Loterias o Renfe que captarán la atención de bancos y fondos de inversión de todo el mundo.

Nuestro consejo es ser cautos de momento y no lanzar las campanas al vuelo, que si a día de hoy el año de la recuperación será el 2014, el 2011, el 2012 y el 2013 ya lo fueron antes también.

Written by javierpalacin

March 15, 2013 at 10:07 am

Reflexiones sobre el Euro

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La actual crisis económica es tan grave como la falta de ideas para abordarla. Después de una década de expansión económica, la economía española afronta su cuarto año de crisis sin ver la luz al final del túnel. España sufrirá por muchos anos la crisis y tendrá que realizar un duro esfuerzo y las reformas pertinentes sino quiere que esta sea una década perdida.

Uno de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta la economía española, es el desempleo, los problemas estructurales de la economía española hacen que en momentos de contracción económica la destrucción de empleo sea más rápida que en otras economías. Somos una economía intensiva en mano de obra, así que en momentos de desaceleracion económica el mecanismos de ajuste es el de desprenderse de empleados. Quizás ahora nos toca pulgar los pecados por no haber hecho una apuesta decidida en I+D en la etapa de bonanza económica.

España cuenta con una tasa de paro por encima del 24% y que previsiblemente se mantendrá así durante al menos 3 años más. Ya que dados los mencionados problemas estructurales de la economía española, se necesita crecer por encima del 3% para generar empleo.

Más alarmante es si cabe la tasa de empleo juvenil, el 53% de los españoles menores de 30 anos no encuentra trabajo, y lo que es más preocupante están empezando a perder la esperanza de encontrarlo. Se trata de una juventud a la que se le inculco la importancia de formarse y ahora ven como las puertas al mundo laboral se les cierran. Muchos de ellos han optado por emigrar ante la falta de expectativas en España y desgraciadamente otros muchos lo tendrán que hacer. Poco futuro le espera a un país que forma a sus jóvenes para que terminen ejerciendo su profesión en el extranjero.euro

La sociedad española empieza a sentirse frustrada y desesperanzada ante el futuro que le espera, exige y reclama soluciones, unas soluciones que parece que los dirigentes no encuentran. Tampoco parece que haya una solución clara cuando un cuarto de la población activa está desempleada, las familias endeudadas y el consumo estancado. La inversión por los suelos dada la incertidumbre, el bajo consumo, y la dificultad de acceso al crédito. Respecto el gasto público, recientemente se han aprobado los presupuestos más austeros de la historia, y nuestra balanza comercial a pesar de las mejoras de los últimos anos sigue siendo deficitaria.

Y todo ello en un entorno en el que a la crisis económica se le une la crisis financiera, y la de deuda, ni hasta el economista mas agorero hubiese podido imaginar una situación así.

Claramente la situación económica de España no invita al optimismo, en este contexto cada vez surgen más voces críticas en contra del euro, quienes consideran que no hay solución a los problemas económicos de nuestro país en el marco de la moneda única.

El hecho de pertenecer al Euro conlleva una serie de compromisos de déficit y deuda, con el fin de disciplinar las economías. Sin embargo en la situación de recesión que vive España realizar políticas contractivas y de austeridad supone un suicidio económico, no es la primera vez que las políticas neoliberales de la escuela de chicago fracasan, simplemente deberíamos mirar hacia atrás y ver los ejemplos de Argentina, Chile o Rusia.

España tenía dos opciones, apostar por estimular la economía o controlar el déficit, pero el hecho de pertenecer a la Unión monetaria hace que no tengamos opción. Apostar por reducir el déficit no ha servido para calmar a los mercados ya que la prima de riesgo sigue en niveles insostenibles, sin embargo ha anulado toda posibilidad de crecimiento. Por lo que seguimos siendo un país endeudado con el agravante de nulas expectativas de crecimiento a corto plazo, en definitiva, carne de canon para los mercados.

El resultado es que durante el año 2013 España tendrá que hacer frente a unos intereses de 40.000 millones de euros, dinero que no revertirá en beneficio de la sociedad española, que ve como el estado de bienestar y los servicios públicos se deterioran. Este creciente malestar social ha sido el detonante del debate social sobre la conveniencia o no de pertenecer al euro.

Por una parte la crisis ha sacado a la luz la necesidad de reformar las instituciones europeas al verse incapaces y sin los mecanismos adecuados para poder ayudar a los países miembros en dificultades. La unión monetaria plantea un sin fin de carencias como por ejemplo el tema fiscal. Esta mayor integración requerirá de reformas y delegación de soberanía de los países a la unión europea, pero requerirá tiempo, un tiempo que España no tiene.

Por otra parte la Unión Monetaria representa a un montón de países con necesidades y realidades económicas muy diferentes. En el que va a resultar muy difícil poner de acuerdo a todos los miembros para adoptar reformas de envergadura. La propia forma en la que se ha concebido la unión es otro problema, ya que en muchos casos requiere de unanimidad a la hora de tomar decisiones de calado, lo que refleja la ineficiencia de la unión para tomar decisiones rápidas y contundentes.

El mayor reflejo esta ineficiencia es la falta de actuación del BCE en la crisis de deuda, si bien es cierto que el papel del BCE es el de controlar la inflación y no el de comprar de deuda también es cierto que las circunstancias son extraordinarias. La compra de deuda por parte del BCE es un parche y no va a solucionar los problemas pero ante la grave situación debería de actuar como cortafuegos ante los ataques especulativos que está sufriendo la deuda de los países periféricos.

En este sentido resultaría de sentido común Aunar esfuerzos entre todos los socios europeos pero la realidad es que se empiezan a oír voces críticas desde Europa a la compra de deuda soberana, a su vez la crisis de deuda está teniendo resultados muy diversos para las economías Europeas. Mientras los países periféricos están siendo hostigados por los mercados, el bono alemán, que representa a la economía más estable de la Unión monetaria se está convirtiendo en el valor refugio de Europa. Lo que permite a Alemania financiar su deuda a un coste bajísimo a pesar de que su deuda es superior a la española. Esta circunstancia puede actuar como incentivo perverso para los países que se están beneficiando de esta situación y aplazar las decisiones y reformas necesarias para salvar las economías en apuros.

Tendría mucho sentido que si compartimos una misma moneda nuestro riesgo país se unificara creando eurobonos, sin embargo esta opción de compartir el riesgo resultaría especialmente costosa para Alemania, país que rechaza esta opción contundentemente ya que se financiaría a unos intereses mayores.

Por otra parte las políticas de ajuste y austeridad como solución a la crisis financiera, que están realizando los países de la zona euro, especialmente los rescatados, están dando resultados desoladores, véase los casos de Grecia o Portugal.

Como resultado, euroescépticos y muchos sectores descontentos con la situación económica ven en la salida del Euro una opción cada vez más creíble. Salir del euro supondría la recuperación de la autoridad monetaria, permitiendo imprimir nuestra moneda propia moneda con lo que tendríamos un mayor control de la evolución económica del país atendiendo a las necesidades económicas y sociales.

La nueva peseta podría devaluarse, teniendo un efecto estimulador de las exportaciones y frenando las importaciones, el impacto dependería de la magnitud de de la eurodevaluación. Una vez realizada la devaluación, mejoraría nuestra competitividad, y sería bastante sencillo atraer de nuevo la inversión extranjera.

Resulta destacable el déficit de nuestra balanza comercial, que a pesar del contexto económico durante el año 2011 registro un déficit por cuenta corriente próximo al 4% del PIB. Sólo con una devaluación contundente se afrontaría el problema. Por otra parte el abandono del euro se podría fijar con un compromiso de vuelta una vez que la situación se haya estabilizado y con un tipo de cambio más realista a la capacidad económica de España.

Sin embargo la salida del euro representaría un cumulo de dificultades legales dado que la UME no contempla ni la salida ni la expulsión de ninguno de sus miembros, aunque sería imposible detener a un país soberano que desease abandonar el euro.

Por otra parte supondría un cambio dramático y generaría gran inestabilidad, cabe recordar que la entrada en el euro fue un proceso de adaptación de 3 anos, en el caso de salida del euro el periodo de adaptación seria de semanas.

A su vez se produciría una salida masiva de capitales, para evitar la conversión en la nueva moneda que se devaluaría inmediatamente entorno a un 30%. Evidentemente las autoridades actuarían para evitar la fuga de fondos lo que supondría un escenario muy parecido al vivido por Argentina en el 2002. Todo ello conllevaría un drástico efecto retroactivo en el consumo y la inversión.

En relación con la devaluación de la moneda sería importante mencionar que tan solo tendría un efecto temporal ya que no solucionan los problemas que tienen raíces estructurales. Las devaluaciones terminarán provocando inflación, con lo que las ganancias transitorias de competitividad irían desapareciendo y se requeriría de nuevas devaluaciones, con lo que los tipos de interés también se incrementarían.

Al igual que la devaluación supondría una mejora en la competitividad, dicha devaluación tendría efectos desastrosos en nuestra deuda externa, ya que en el supuesto de que la peseta se devaluase en un 30%, nuestra deuda se incrementaría en la misma proporción, ya que la mayor parte de nuestra deuda esta denominada en euros.

La consecuencia sería un de default, y resultaría imposible financiarse en los mercados internacionales durante unos años. La salida del euro también supondría una vuelta al riesgo cambiario, con el consiguiente inconveniente a la hora de realizar negocios en el extranjero.

Estamos ante una encrucijada, se trata de una elección colectiva que se nos plantea entre opciones malas o peores. Por una parte la salida del euro tendría unas consecuencias dramáticas en el corto plazo, tan severas como para desechar esta opción de primeras, sin embargo implantar las medidas económicas recomendadas o exigidas desde Europa parecen abocarnos al desastre y ahondarnos aun más en una crisis de muy larga recuperación y con terribles consecuencias en la sociedad española. En principio la opción de permanecer en el euro parece la menos dolorosa, pero requerirá de ajustes y cambios que vendrán dados desde Europa sin importar las consecuencias sociales.

Es muy difícil elegir entre opciones malas, solo espero que esta crisis acabe siendo una oportunidad para abordar los cambios que España lleva tanto tiempo posponiendo. La sociedad Española debe ser consciente y estar preparada para los difíciles tiempos que se avecinan, muy probablemente asistimos ante unas generaciones que van a vivir en peores condiciones que sus progenitores.

La pregunta ¿Euro si, o Euro no? No tiene respuesta, salirse del euro no parece la mejor opción, pero permanecer en el euro en estas condiciones tampoco, quizás el euro es un tren que no deberíamos haber cogido, y Europa no es ni la solución ni el problema, quizás así dejaríamos de buscar soluciones fuera para verlas dentro, las crisis son oportunidades para el cambio, quizás, si lo viésemos de este modo, podríamos salir de ella reforzados y mejorados.

Written by javierpalacin

July 30, 2012 at 10:57 am

Elecciones Generales 2011

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Puede ser que nos sorprendan los números, pero no el resultado.

Lo que se podía calificar como la Crónica De Una Muerte Anunciada para un PSOE, encabezado por Rubalcaba, que no tiene esa varita mágica, que se le presupone a Rajoy, para sacar a España de la crisis, ha hecho, que finalmente sea este ultimo, el elegido para ser el nuevo presidente del gobierno.

Todo un logro, para el único hombre que “se ha beneficiado” de la crisis que azota al país desde hace ya cuatro años. Mucho ha llovido desde aquella primavera del 2008, donde a la derrota en las urnas se le unió la desconfianza de su propio partido, pidiendo la cabeza de un político que si bien era considerado un buen orador, no conseguía transmitir la imagen de liderazgo que proyectó su antecesor en el cargo.

En cualquier caso, a día de hoy, Mariano Rajoy, es el nuevo Jefe del ejecutivo, una vez el PSOE hubiera construido, paso a paso, su propia derrota, lo que le ha llevado a cosechar el peor resultado electoral de su historia.

El periódico el País lo definió perfectamente ‘La incompetencia y falta de densidad política de Rodríguez Zapatero, en medio de la crisis global más seria que ha conocido el mundo desde hace más de medio siglo, Paul vota Rajoyhan catapultado a Rajoy a La Moncloa’.

Improvisando una lista de medidas llevadas a cabo por Zapatero durante los últimos años, cabría destacar:

–      El decreto ley 9 de mayo 2010, estableciendo recortes del 5% de los sueldos de funcionarios públicos, congelando pensiones y eliminando ventajas fiscales a las categorías sociales más débiles (empezando por la abolición de la ayuda de 2.500 euros para cada recién nacido).

–      Facilitar los despidos  y hacer más precaria la contratación a todos los niveles, sin poner freno alguno a la temporalidad. Todo esto mientras se destruían puestos de trabajo, en un país que cuenta con 5 millones de parados.

–      La burbuja inmobiliaria, similar a la de EEUU, ha dejado muchas personas sin piso por un lado, y por otro, más de 500.000 viviendas sin vender. El PSOE fracasó estrepitosamente allí donde había prometido su esfuerzo más intenso: equidad y rescate social.

En resumen, Zapatero lideró un país naufragado en una condición económica desastrosa, con una situación social alarmante, caracterizada por una elevada desocupación (en particular, entre los jóvenes).

Si a esto añadimos la pérdida de tiempo por parte de los socialistas para atajar los problemas: negando, en primer lugar, la existencia de la crisis (hablando de una deceleración), y actuando, después, de manera contradictoria, olvidándose de poner en marcha aquellas reformas necesarias para impulsar un crecimiento de la competitividad.

Este descontento general, unido a la pérdida de confianza por parte de los mercados, y a la falta de claridad para disipar el final de este túnel llamado crisis (que parece no tener fin), hizo que surgiera la necesidad inminente de  convocar elecciones generales anticipadas.

En definitiva, demasiada Kriptoníta para un ZP y para un partido que ha sido aniquilado por las circunstancias

En cualquier caso, el anterior gobierno es agua pasada, y si hay que resaltar algo bueno que nos han dejado estas elecciones, es una mayoría absoluta que además de generar tranquilidad en los mercados, permitirá a Rajoy empezar con buen pie, aplicando sus políticas económicas y sociales de forma inmediata, sin perder el tiempo en negociaciones absurdas con otros partidos que a día de hoy no benefician en nada al país.

Este punto es vital, teniendo en cuenta que Rajoy comienza su legislatura en el punto más bajo de la crisis económica. De hecho, como comentó el semanario alemán “Der Spiegel”, el líder del PP “no tendrá mucho tiempo para saborear su éxito” sino que “tendrá que imponer cuanto antes duras medidas de austeridad”.

Sean cual sean las políticas o recortes que establezca el nuevo gobierno, todo pasa por activar con prisa un tejido económico que, a día de hoy, es del todo improductivo.

Necesitamos reformas fiscales que ayuden a las empresas a desarrollar sus negocios, haciéndolas más competitivas, sobretodo en el marco internacional. Más empresas, conlleva más empleo, lo que en el largo plazo es sinónimo de crecimiento.

Una sugerencia a titulo personal, sería sustituir el principio del devengo, que durante el último año ha sido el azote de las Pymes, por el principio de caja (sistema que permite a los autónomos pagar este impuesto una vez hayan cobrado la factura). En la actualidad, las empresas españolas adelantan el pago del IVA a Hacienda, correspondiente a las facturas emitidas, sin embargo, debido a la morosidad de sus clientes, muchas han tenido que cesar su actividad por la falta de liquidez que este mecanismo conlleva, sobre todo, cuando entre los morosos se encuentran las propias administraciones públicas.

En cualquier caso, una mayoría absoluta era lo mínimo que podía “pedir” Rajoy, sobre todo si nos atenemos a lo que va a tener que lidiar en un 2012 en el que los mercados reclaman más recorte de gasto público de un país que cuenta con más de 8.5 millones de pensionistas, y donde habrá que decidir el destino de 3,1 millones de funcionarios que llevan más de un año con sus salarios “congelados”, además de manejar la tijera para ahorrar 16.000 millones, con el objetivo de reducir el déficit al 4,4% y cumplir con los requerimientos de la UE.

España se parece mucho a Italia por sus defectos. Ambos se han olvidado de la importancia del crecimiento. Este es el reto al que se enfrenta Rajoy.

Written by javierpalacin

January 24, 2012 at 1:14 pm

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